Un restaurante de ambiente desenfadado y canalla que apuesta por la fusión de gastronomías de diferentes latitudes: platos del sudeste asiático, reinterpretados con técnicas e ingredientes de la cocina peruana y, esta vez, incorporando algunos guiños a la gastronomía mexicana y mediterránea. Este proyecto de ‘cocina global’ se presenta bajo el epígrafe de ‘Asian Craft Food’, pues todas sus creaciones se elaboran al momento, de forma totalmente artesanal y a la vista del público, que a través de una cristalera en el salón puede ver trabajar al equipo de cocina.

El chef Luis de los Ríos se ha inspirado en sus viajes por el sudeste asiático y América Latina para crear una cuidada carta donde materializa algunos de los platos y técnicas aprendidas en todos y cada uno de los países donde ha estado. En total, una veintena de platos con originales contrastes de sabores, entre los que encontramos desde reinvenciones de hits asiáticos hasta personalísimas interpretaciones de los clásicos peruanos como el ceviche o el tiradito (de hamachi o de salmonete), que aquí se elaboran incorporando ingredientes mexicanos o europeos, y siguiendo técnicas de cocina asiática.

Y rearmándose en el propósito de ofrecer propuestas originales y combinaciones sorprendentes, elaborados con destilados y zumos de frutas exóticas, que sirven de complemento perfecto para los diferentes platos del restaurante. Estos se pueden disfrutar también en horario afterwork junto a una selección de platos del restaurante que integran su ‘carta de barra’. No obstante, los enólogos tienen a su disposición una cuidada selección de vinos integrada en su mayoría por etiquetas españolas y de autor.

La estética del local lleva la firma de la arquitecta Marta Banús (El columpio, Le Cocó, La Tasquería de Javi Estévez) y responde a una decoración que, como el restaurante, juega entre lo gamberro y lo chic, con abundantes contrastes de colores, maderas blancas, metal y neones. Y a la entrada, una coqueta y acogedora terraza climatizada que hará las delicias de aquellos visitantes que no le temen al invierno.

Las noches del fin de semana diferentes sesiones de DJs permiten prolongar la velada más allá de la medianoche. En definitiva, con la fusión por bandera, Pink Monkey trae una revolución gastronómica, tan sofisticada como desenfadada, al apacible barrio de Chamberí.